Sí. Los chats de WhatsApp pueden servir como prueba penal en Venezuela. En su fallo del 7 de octubre de 2026, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) reconoció su validez probatoria y explicó que su eficacia exige obtener los datos mediante un método técnico y científico que preserve la información.
El caso surgió de una acusación de extorsión contra dos clientas de un bufete. Una de las abogadas figuraba como presunta víctima. Durante el juicio se presentaron pericias de conversaciones de WhatsApp, pero el tribunal las descartó por defectos en su obtención y documentación. La Sala Constitucional respaldó ese examen.
Qué falló en las pericias de WhatsApp
La Sala identificó estas deficiencias:
- Extracción manual: se usaron capturas de pantalla y exportación de chats por correo, pese a disponer del sistema forense Móvil Edit.
- Falta de clonación y códigos hash: no se realizaron los controles que el fallo consideró necesarios para preservar y comprobar la integridad de la evidencia.
- Informes incompletos: faltaban conclusiones periciales y se detectaron actas sin firmas o sellos institucionales.
Para la Sala, descartar esas pericias tenía una explicación concreta. La Corte de Apelaciones no podía exigir valorar su contenido sin atender a los defectos que comprometían la prueba desde su obtención.
La Sala formuló esta máxima:
“la evidencia digital, tales como los mensajes de datos provenientes de la aplicación WhatsApp o cualquier otra plataforma de mensajería, ostentan plena validez probatoria en los procesos penales, erigiéndose en muchos casos como pruebas fundamentales para la resolución de la controversia; no obstante, para que dichos elementos adquieran eficacia jurídica, resulta indispensable la estricta observancia del método técnico y científico correcto para la obtención de tales datos, único mecanismo capaz de mantener incólume e inalterable la información que habrá de ser valorada en la fase de juicio.”
Sala Constitucional, sentencia 937 del 7 de octubre de 2026, expediente 25-0497 (abre en una pestaña nueva).
Qué revisar en un informe de chats
A partir de los problemas del caso, conviene comprobar cuatro puntos:
- Origen y extracción: de qué dispositivo o archivo salió la conversación, qué método se utilizó y qué información se obtuvo. El informe debe permitir identificar lo que realmente examinó el experto.
- Conservación e integridad: qué se preservó del original y cómo se verificó que la información analizada no había cambiado. Revisar los valores hash y su relación con los archivos examinados.
- Cadena de custodia: quién accedió a la evidencia, cuándo la recibió o transfirió y cómo quedó documentado ese recorrido.
- Dictamen y revisión: resultados, conclusiones, identificación y firmas del experto, con información suficiente para que la otra parte pueda cuestionar su trabajo.
Esta es una pauta de revisión derivada del caso; su aplicación exige examinar el protocolo y las circunstancias del expediente.
Como aclaración técnica, el léxico OSAC alojado por NIST (abre en una pestaña nueva) describe el hash como un valor utilizado para comprobar integridad o comparar evidencia digital. Ese control, por sí solo, no identifica al autor de un mensaje ni demuestra que su contenido sea verdadero.
Antes de apoyar una acusación o una defensa en chats de WhatsApp, conviene comprobar que la pericia explica y documenta cómo se obtuvo y conservó la información. El fallo respalda que el juez examine ese trabajo técnico: las conclusiones del experto deben tener un fundamento verificable que pueda ser cuestionado en juicio.
